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Por primera vez se reunieron en Chile, la Federación Biodinámica – Demeter Internacional (BFDI). Integrada por representaciones de las distintas asociaciones biodinámicas del mundo, con la idea de apoyar el impulso biodinámico.

Es una oportunidad importante porque tuvo la participación de personalidades como Christoph Simpfendörfer (Secretario General de Demeter internacional), y Helmy Abouleish (Presidente de la Federación).

La Emiliana, en la Región de O’Higgins; Chile se destaca como referente de la vitivinicultura biodinámica. La visita permitió mostrar el proceso de elaboración de vinos orgánicos y biodinámicos de la viña. También de presentaron las iniciativas de responsabilidad social que realiza Emiliana, la viña orgánica más grande del mundo.

Pero para entender y dimensionar mejor la importancia de los vinos orgánicos, el impulso biodinámico y de qué trata, ampliaremos…

El vino biodinámico no es solo vino, es una filosofía de vida que apunta a la sostenibilidad, trabajo y ciencia. Los vinos biodinámicos se rigen bajo la premisa que «todo lo que se extrae de la tierra tiene que volver a ella».
Es así que todos los aditivos de fertilización son de origen mineral y vegetal, y se utiliza el calendario astronómico para regir las épocas de la siembra y la cosecha.

Origen
En 1924, se inicia el desarrollo de la agricultura biodinámica, en el marco de una serie de conferencias agricolas por Rudolf Steniner.
Actualmente son 50 países los que práctican la agricultura biodinámica y la agencia que certifica los métodos es Demeter International.

 


La agricultura orgánica y biodinámica es la mejor forma de tener viñedos más equilibrado, sanos y productivos. Todo el proceso se traduce en mejor calidad de uvas y por defecto;  los vinos.